Bilobicles Bag
Cultura y diseño de la bicicleta
Foresta bag
octubre 2, 2008 on 4:53 pm | In Messenger Bag | 2 CommentsEl diseño de este bolso a pesar que tiene su tiempo para confeccionarlo me gusta mucho trabajarlo ya que la mezcla de colores dan un resultado siempre sorprende. Foresta vive en San Francisco EEUU y trabaja como messengerbike, por estos días se le puede ver pedaleando por las calles de Santiago a la universidad o entregando la mesanjeria de velociti.cl. Me cuenta en un mail. “A mi me encanta la bolsa. Me queda perfecta y los colores son super lindos”.
Además nos cuenta su experiencia: Todos los que aman andar en bicicleta van a estar de acuerdo que si alguien te paga por hacerlo todo el día, entonces has encontrado una buena cosa. No sé cuantos kilómetros ando por día, pero algunas veces estoy sobre la bicicleta por ocho horas o más, sin descanso, se puede comer almuerzo en los ascensores (como en los edificios de 50 pisos o más). Aunque, si así fuesen cada uno de los días, no querría hacerlo; de hecho , usualmente los días son acelerados pero también relajados a la vez. Las mañanas empiezan despacio, puedo andar tranquilamente por las calles, una mano en el manubrio y otro sobre un vaso de café. Hay tiempo para charlar con otros mensajeros o pasar por el Bike Hut que queda en el muelle para arreglar la bicicleta, mientras se esperar por mas llamadas. No importa cuantos trabajos he tenido en un día, siempre a la tres y media, todos los abogados de San Francisco llaman para mandar un documento al palacio de justicia, antes del cierre a las 4, cuando para peor el tráfico esta completamente colapsado , y de repente a ultimo momento todos los arquitectos se dan cuenta que necesitan mandar las copias de planos a los clientes antes de las 5. Muchas veces, el ultimo paquete se reparte un minuto antes del plazo final, y otras veces es necesario hablar dulcemente al guardia para que abra la puerta. El castigo de llegar tarde es que tienes que devolver el paquete al remitente, con cola entre las piernas, y decirle que no pudiste hacerlo. Esa vergüenza me hace andar rápidamente sobre los pedales de mi bicicleta.
Hay un dicho sobre los mensajeros: “unos andan en bicicleta para vivir, mientras otros viven para andar en bicicleta”.
Hace 20 años, cualquier borracho de la calle podía trabajar como mensajero. En esa época, los mensajeros eran tipos que andaban en bicicletas porque nunca podrían ser dueños de sus propios autos. Pero como la cultura de la bicicleta creció y disminuyó la demanda de envíos por mano, como resultado del correo electrónico y el fax, de pronto tenias que ser más rápido y trabajar más duro para quedar con el puesto. Bajo esas circunstancias nació un nueva generación de mensajeros de bicicleta; los que lo hacen por el amor de la bicicleta. Esa fue la generación en que yo me una hice mensajera.
Todavía se puede ver algunos mensajeros antiguos, les llamamos los dinosaurios, son los hombres cubierto con cicatrices, que andan en las bicicletas de montañas viejas, con caras gastadas de una vida de sol y cerveza. Algunos son amables, pero la mayoría se ofenden con la nueva generación.
Cuando tenía 22 años renuncié a mi trabajo como mesera y empece con una empresa grande llamada Professional Messenger, era como el Walmart de las empresas de mensajeros. Ofrecieron a sus clientes precios más bajos que el mercado, para eliminar a las pequeñas empresas de la competencia, precio el cuál, para nuestra alegría, pagaron. Eramos los más pobres de los mensajeros en la ciudad, sobrevivimos con galletas y Pabst Blue Ribbon.
El despachador era un dinosaurio jubilado, que siempre nos odió a todos nosotros, era el tipo más malvado que he conocido en mi vida. Es importante tener una buena relación con el despachador porque al mensajero se le paga por cada carrera, y diferentes carreras tienen diferentes valores, entonces si al despachador no le gustas, puede mandarte arriba de Nob Hill 5 veces mientras los que a él le gustan reciben doble el pago por sentarse en el centro. Por eso, siempre fui simpática con él, aún cuando estaba gritándome con terribles maldichos y blasfemias por radio.
Por otro lado, si yo no hubiera tenido tanto miedo de él, nunca hubiera aprendido a cambiar una cámara rápidamente ni a cruzar la ciudad en veinte minutos.
Después de 6 meses encontré otro trabajo con una empresa pequeña que se llama Dragracer. Me pagaban mejor y era la única empresa en que todos los empleados eramos mujeres. En este período, eran 300 mensajeros en San Francisco, 5 eramos chicas, y de esta 5, 3 trabajabamos para Dragracer. Otras mujeres iban y venían. La falta de mensajeras chicas no era porque el trabajo fuese duro físicamente (es menos de músculos y más de perseverancia) pero, yo creo, el proceso de iniciación es horrorosa. A algunos mensajeros les divierte acosar a la chica nueva, los conductores son mas agresivos hacia las chicas porque no se imaginan que esa chica va a romper el parabrisas con un Kryptonite, los despachadores les dan las peores carreras a las chicas porque no piensan que puedan andar rápidamente, etc. Pues, esa es mi teoría. Pero cada año mejora, y actualmente el numero se ha multiplicado por 3 ó 4 veces, y mientras mas chicas trabajan como mensajeras, más chicas se sienten cómodas de hacerlo.
En Dragracer, no teníamos una base de clientes como las empresas mas grandes. Por eso hacíamos cualquier carrera que recibiamos aúnque fuera difícil y no ganáramos mucha plata. Teníamos un cliente arriba del cerro más grande en el barrio Castro. Las dos últimas cuadras que suben antes de llegar a la oficina era casi vertical, y de la punta del cerro se puede ver toda la ciudad, incluyendo la mar a un lado y la bahía al otro. Pero después de ver esta gran vista 2 ó 3 veces en un día, no vale la pena.
Otro cliente, era una organización sin ánimo de lucro que trabajaba para pagar el alquiler de personas que han recibido notificación de desahucio de sus propietarios. A menudo teníamos que andar muy lejos a Hunters Point que está ubicada en la periferia al sur de la ciudad. Entre los mensajeros, ésta área es conocida por los hombres que roban las bicicletas empujando al ciclista al suelo mientra esta andando. Pero en realidad, yo nunca tuve problemas con los vecinos, los problemas vinieron de los propietarios que estaban resueltos en desahuciar a los arrendatarios, y por eso no querían recibir el cheque de lo que yo estaba intentando repartir. En algunos casos se escondían en sus casas para que yo no obtuviera sus firmas, o me tiraban el sobre en la cara cuando se daban cuenta de lo que era, una vez una mujer abrió la puerta de su jardín para que me persiguiera su bullterrier por la calle.
Pero realmente, yo prefiero las excursiones largas, los cerros y estas aventuras, en vez de pasar todo el tiempo en el centro. El distrito financiero es frío, aunque siempre puedes encontrar amigos en los sitios de mensajeros (hay varios a la largo de la calle principal), también paso mucho tiempo con los guardias de seguridad o compartir un ascensor con un grupo de hombres de negocios que hablan de cuál es lo mejor stock para invertir, o esperar en la cola del palacio de justicia.
Por otro lado, cuando estas en el centro, siempre hay amigos para cuidarte si tienes conflicto con un conductor o un taxi, y durante un taco es divertido zigzaguear entre los autos como una carrera de obstáculos, y claro, los que quedan en el centro son los que hacen más dinero.
Creo que los mensajeros son el único grupo de trabajadores que quieren salir por el fin de semana para hacer la mismo cosa que hacen entre el lunes y el viernes. Hacemos las carreras, nos vamos de viaje en bicicleta afuera de la ciudad, llevamos las bolsas mensajeras a las fiestas aunque no las necesitamos. Además de algunos accidentes (he roto dos cascos), algunos subidos duros, y algunos conductores psicoticos, les recomendo este trabajo a todos.
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